Otra vez vuelve la habitación con vistas a la catedral y tu poquita vida y tu silueta y mi angustia. Vuelve la noche. Y tras la noche, la mañana más oscura.
Dicen
que cuando realmente se quiere a alguien lo único que nos debe importar es su
felicidad, a pesar de que no sea a nuestro lado. Y eso es lo que más deseo… ya
que no puedo tenerte conmigo, que seas feliz, muy feliz, allá donde quiera que
estés.
Pero no dejes de mirar nunca hacia abajo, porque aquí estamos, aquí
estoy, con los ojos fijos en cada estrella, y quién sabe… quizás algún día
nuestras miradas se crucen por un segundo y pueda decirte otra vez lo mucho que
te quiero.
Y es
que… mi corazón dice que los años no pasan por ti, mi niño.




