Hueles a café, dice… Ese café que tanto te gusta y que ya no podías tomar. Yo, sin embargo, recuerdo otro olor en ti. El olor de la seguridad, del cariño, del perdón, de la risa. El olor que me envolvía cada vez que entraba en casa. El olor que sigue estando pero que ya no tiene el mismo aroma. Ahora el olor es recuerdo y el recuerdo es dolor y el dolor es tristeza.
Te he enviado tantas cartas que no han tenido respuesta y… ahora por fin sé algo de ti. Sé que quieres verme feliz. Que mire esas fotos y sonría acordándome de todos esos buenos momentos, los mejores de mi vida. Que sigo siendo tu niña. Y yo te digo que… necesito que me abraces, sólo una vez… sólo una más. Que necesito decirte lo mucho que te quiero, sólo una vez más. Que necesito besarte otra vez y ver tu sonrisa. Sólo una vez y te prometo que no dejaré de sonreír jamás.

Se me ha hecho un nudo en la garganta leyendo...
ResponderEliminarEs muy difícil poner palabras a sentimientos, y tu lo haces de maravilla...
un abrazo
Muchas gracias, Dori. Como siempre... eres un sol.
ResponderEliminarPonerle palabras a los sentimientos es fácil, hilvanarlas, un poquito más complicado, pero lo más difícil de todo... es decirlas a tiempo.
Un beso enorme, artista.